Una brisa constante, de entre 15 y 25 km/h, es la intensidad de viento ideal para volar en parapente. Esto nos permite ganar altura (no se trata de un vuelo de descenso) y poder aterrizar en el mismo lugar desde el que hemos despegado.

En caso de que el vuelo termine con el aterrizaje en una zona distinta al despegue, una furgoneta de Parapente Madrid recoge al cliente para devolverlo al punto de encuentro.

Cuando no se puede volar en parapente debido a la ausencia de viento, utilizamos el paratrike. Este aparato, propulsado por un motor, nos permite volar a la altura que queramos y por cualquier lugar.

Las condiciones meteorológicas que nos impiden volar se dan cuando hay viento fuerte o lluvia. Pero si se puede volar…¡estamos todos los días y épocas del año!

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